Nota

Album amicorum nº16

por CECLI

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Rosario Mata, quien hace poco terminó su Maestría en Ciencias Antropológicas en la UAM, es nuestra amiga desde que viajó de México a presentar su investigación sobre props y utilería en el cine hollywoodense en las Primeras Jornadas sobre Objetos y Cultura Material. Al devolvernos el album amicorum, nos encontramos en su página quince no solo con 10 de sus pertenencias más preciadas y únicas, sino también con una conmovedora nota al margen a modo de introducción: “Cuando Loreto me invitó a colaborar en esta sección pensé que no iba a tener diez objetos de qué hablar porque hace un tiempo decidí dejar de acumular cosas y tratar de seguir una vida “minimalista”. No es que mis posesiones sean mínimas, es que busco no quedarme con lo que no me sirve y no me gusta, y hay cosas que no sirven más que para hacernos recordar o sonreir y vale guardarlas. Al final tenía más de diez objetos que quería compartir y decidí seguir la idea que Lore me escribió, “10 objetos que te inspiren”, y así llegué a esta selección. Todos me hacen sonreír cuando los veo, algunos los uso todos los días, otros muy seguido, otros me hacen llorar a veces. Hay unos reemplazables físicamente y otros invaluables. Además de inspirarme diferentes cosas, todos estos objetos me representan. Las fotos las tomó mi hermano, Edmundo Mata, tiene sus ventajas tener por hermano un talentoso artista”.  ¡Los invitamos a admirar los objetos de Rosario y conocer cómo es que Marx y una miniatura del Premio Oscar conviven entre ellos!

1. Mi perfume

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Este es el primer perfume que me compré y que uso. Es el Wonderwood de Comme des Garçons. Busqué “mi aroma” casi un año hasta que encontré este, primero en Internet y luego de una búsqueda intensiva para encontrarlo a la venta: solamente una tienda en mi ciudad lo tenía. Tuve que esperar a que llegara para olerlo por primera vez. Fue amor a primer olfato y lo compré inmediatamente. Huele a maderas y a “fresco”, a veces lo uso antes de dormir porque el aroma me conforta. Me gusta que la botella sea diferente a la de los perfumes normales y que sea marketeado como unisex.

2. Marx

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Karl Marx hecho alcancía es de los mejores chistes de la posmodernidad. “El tío Karl”, como me gusta llamarlo, vive en mi escritorio y juntos vamos ahorrando las monedas que quedan sueltas. El año pasado juntamos una buena cantidad y el próximo diciembre veré cuánto capital acumulamos ahora. Me gusta mucho su ceño fruncido y la barba de Santa Claus que tiene. Cuando estaba terminando mi tesis de maestría sobre procesos económicos lo abracé para que me diera inspiración, no soy de creencias religiosas ni de alabar santos, pero de algo sirvió abrazar al tío y salió el análisis económico.

3. El cuadro

03 el cuadro

Este dibujo es de Diana Quintero, querida amiga y maravillosa artista. Lo compré hace muchos años y apenas hace poco que lo mandé enmarcar y lo puse en mi pared como merece. Me gusta mucho porque es una pareja de guapos que parecen estar en calma pero no aburridos. La mujer mira con temple al hombre que parece un tanto intrigado por ella. Así quiero un amor.

4. Liquid lipstick

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Este es el primer producto que compré con la intención de solo usar productos de belleza cruelty free. Aunque ya usaba otra marca que también lo es, cuando compré este decidí dejar de comprar todas las otras marcas que hacen pruebas en animales. El color es rojo oscuro quemado, que recuerda a los tonos de la sangre y que me encanta. Aguantó dos horas de entrenamiento el día que lo usé por primera vez, y solo unos tacos o una hamburguesa le han disputado el nombre “Everlasting Liquid Lipstick”. También me gusta que el nombre del color sea “Vampira” porque me recuerda a Elvira, Mistress of the Dark.

5. Mis aretes

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Este es el segundo par de aretes del mismo modelo que he tenido, el primero lo perdí. Los pedí por eBay y me costaron si acaso $1 USD. Los uso el 95% de los días, casi no me siento yo si no los traigo puestos. Me gustan mucho porque son simples pero “rudos”. Me representan mucho, son color holograma y tienen picos. Tienen un par de años conmigo y ya se les ve la pintura desvanecer, pero mantienen una buena apariencia.

6. Mis guantes

06 mis guantes

Mis primeros guantes tailandeses. Tengo tres años entrenando muay thai y hace uno me compré estos guantes, fue una odisea pedirlos a Tailandia y que me llegaran ya que todos los envíos postales internacionales a México son un lío. Son hechos a mano, de piel y la horma es muy diferente a los de box. Desde que los tengo, me he tomado con más disciplina los entrenamientos y siento que he mejorado mucho. Cuando empecé a ir a las clases de muay thai, no me imaginé que iba a estar tres años después entrenando diario y sufriendo cuando no puedo ir. En el gimnasio no solo me he hecho más fuerte físicamente, también encontré mi fuerza interior y un buen grupo de amigos a quienes aprecio mucho.

7. El Oscar

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Este “Oscar por achievement” me lo regaló Paty luego de mi examen de grado de Maestría. Lo trajo de su primer viaje a Los Ángeles y fue muy bonito recibirlo de ella porque compartimos, entre otras cosas, un amor inexplicable por el cine, de Hollywood, claramente. Espero que algún día podamos ir juntas allá. Lo tengo a la vista junto a mis libros porque me recuerda que lo logré y que en el camino encontré a una de las personas que más quiero y con quien más comparto intereses de vida. Además me recuerda que en el fondo de mi ser, sigo queriendo ganarme un Oscar “cuando sea grande”. Va a ser por diseño de producción o algo así.

8. La navaja de mi papá

08 la navaja del papá

Esta es la navaja de mi papá. Aunque me la regaló cuando aún vivía, siempre digo que es de él. Recuerdo siempre verla en sus cajones, con esa misma funda. Me la regaló poco antes de irme a Tijuana, la primera vez que viví fuera de la casa de mis padres y del otro lado del país. Me fui a hacer trabajo de campo y a hacerme antropóloga en el proceso. La llevaba conmigo a todos lados, como si así llevara la protección de mi papá conmigo. Cuando regresé, la custodia de la navaja cambió entre sus cajones y los míos. Creo que nunca he usado sus múltiples herramientas, pero sé que siempre la voy a tener conmigo.

9. Piedras

09 piedras

Hice trampa con esta foto y puse dos objetos. El cuarzo rosa me lo regalaron Vania, mi cuñada, y Edmundo, mi hermano. Lo trajeron de un viaje que hicieron en donde conocieron a un señor que vendía piedras, me dijeron que esta les recordó a mí. Cuando tenía el corazón roto la apretaba fuerte en la mano, a veces preguntaba o pedía cosas, no sé si a la piedra o a la vida, pero sostenerla fuerte entre la mano me daba tranquilidad. El cuarzo morado, o amatista me han dicho que se llama, era de mi papá, lo tenía junto a otras piedras en un librero donde tenía cosas curiosas. Me lo apropié cuando él ya no estaba y desde entonces siempre lo tengo en el escritorio junto a mí. La tomo fuerte con una mano y a veces cerca del pecho cuando me siento mal, estresada o con la ansiedad a tope. Constantemente limpio mis piedras a la luz de la Luna llena, las demás están en las repisas, solo estas dos me acompañan de cerca.

10. La caquita

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Este es un cojín de 40x35cm que le compré hace poco a Sasha, mi perra. Me hace reír cada que lo veo y cuando ella juega con él. Es el emoji de la caca sonriente. Cuando estábamos tomando estas fotos, Sasha venía por su cojín y se lo llevaba, es muy suyo y pocas veces lo presta. Me hace mucha gracia que la caquita en dimensiones gigantes comparadas al emoji viva en la casa, sonriente como es y haciendo feliz a la perra y a mí, de paso.