Nota

De malogramientos y pliegues. Reflexiones metodológicas acerca de la relación con un objeto

por Luis Campos Medina
Académico del Instituto de la Vivienda
Universidad de Chile

El título de este texto[1] no es adecuado. No es justo. En realidad, las reflexiones que pretendo plantear aquí no surgen a partir de un objeto, sino que de un texto que habla sobre un objeto. Sí, de un texto que habla sobre el malogramiento de una grabadora. El texto que aquí propongo tiene como propósito compartir mi asombro frente a ese otro texto sencillo y poco usual.

Mi grabadora se echó a perder (“my device is broken”). Así comienza el texto Broken Devices and New Opportunities del sociólogo británico Les Back (2010)[2]. Una afirmación simple y directa. Lejana a la prosa grandilocuente y a la jerigonza profesional y, probablemente por ello, enigmática. ¿Cómo es posible que un sociólogo reputado comience un texto de reflexión metodológica con una frase de ese estilo? La frase consigue ser misteriosa y por ello seductora: nos invita a buscar una respuesta al enigma explorando las líneas que le siguen.

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Grabadora en desuso. Imagen del autor.

No quiero caer en ingenuidades: la de Les Back es una estudiada modalidad persuasiva que consiguió todo su efecto en mí. ¿Por qué? Permítanme aquí un espacio al autoanálisis. Dicho a la rápida, y en un lenguaje a estas alturas convencional en la sociología, esta es una cuestión de habitus. Vale decir, de una modalidad perceptiva y apreciativa construida a lo largo del tiempo que me predispone a estructurar y dar sentido a algunos elementos por sobre otros y a sentirme reflejado en ellos. La frase sencilla y directa me hace sentido porque la crianza que recibí daba valor a lo práctico, a lo “rendidor”, a lo simple y útil. La frase sencilla y directa también me hace sentido porque me he predispuesto, en mis años de sociólogo, a asombrarme con juegos de palabras y reconstrucciones que muestran la complejidad que hay detrás de gestos simples… Dicho de otra forma, mis coordenadas biográficas y de clase me orientan a valorar lo práctico, lo útil, lo rendidor. Mis referencias intelectuales me impulsan a ir de lo concreto a lo abstracto, a explorar, a detenerme a observar, sentir y capturar las intensidades.

Como todo habitus, el mío es un conjunto de pliegues, buena parte de los cuales he provocado yo mismo, a través de mis búsquedas, mis encuentros, mis asombros. Uno de ellos, uno que resuena habitualmente en mí y que me ha inspirado, es el de lo “miserablemente excepcional”, el de “lo que pasa cuando no pasa nada más que…” Es el pliegue de la lectura de Perec, ese que nos recuerda que, en los tiempos que corren, nuestra capacidad de asombro está formateada y, en buena medida, anestesiada. Me resisto a la anestesia (trato de resistirme) porque me he convencido –este es otro pliegue en mí- de que el asunto o el problema no está en los hechos, los sucesos o las cosas sino que en el modo de interrogarlos, en la habilidad para convertirlos en objetos sociológicos. Extrapolando esto a mi oficio, llego a pensar que la sociología no está circunscrita a ciertos temas y objetos; la sociología está en el ejercicio permanente de expandir esa circunscripción, en no dejar que sea impuesta por modas, poderes o inercias.

Mi grabadora se echó a perder. La frase me cautiva porque resuena en mí al otorgarle dignidad sociológica a un hecho trivial. Con ello reaviva el conjunto de mis pliegues que quieren hacer sociología profunda de objetos nimios. Actúa al modo de un recordatorio para evitar caer en fetiches. En este caso es el fetiche del device, el fetiche del instrumento tecnológico, sin tener en consideración las consecuencias que el uso de ese instrumento provoca: agilidad y fidelidad de registro, pero, también, dependencia del instrumento, anquilosamiento de nuestras capacidades perceptivas, instauración de un patrón de interacción como modalidad de producción de información sociológica. Como dice el autor, la grabadora se ha convertido un instrumento vital para el oficio de sociólogo/a y es por ello que cita el trabajo de otro eminente representante de la disciplina –Everett Hughes- quien decía que “la sociología se ha convertido en la ciencia de la entrevista”.

Pero aquí cabe un recordatorio: a pesar de lo que dicen las frases que usualmente escuchamos, no “capturamos” información que esté ahí, circulando. No “levantamos” información que esté ahí, abajo, esperando que le demos un estatus superior. La información la producimos, a través de un conjunto de operaciones de las que tenemos mayor o menor conciencia. Entre esas operaciones sin duda que está el uso de dispositivos, el uso del lenguaje, las modalidades de presentación, el tipo de vestimenta y, por cierto, el tipo de secuencia conversacional que instauramos con nuestros interlocutores, así como los roles que adoptamos en dicha secuencia.

En su texto, Les Back nos muestra los automatismos y las dependencias que generamos respecto de nuestros dispositivos indicándonos, además, que es una historia que tiene no más de 40 años. Esa dependencia me hace preguntar: ¿qué pasa cuando la grabación no funciona o cuando se agota la batería antes de tiempo? En mi experiencia personal, esas situaciones –varias de ellas vividas como mini apocalipsis– han sido aquellas en las que he vivenciado con mayor claridad el despliegue de mis habilidades de sociólogo y he incrementado la confianza en mis capacidades.

Eso por el lado de quien investiga. Pero hay otro aspecto indicado por Les Back en el que estos dispositivos tecnológicos intervienen y que es menos visible: ellos contribuyen a instaurar una forma de sociabilidad investigativa peculiar: generalmente, una conversación uno a uno en la que la atención del investigador/a puede fluctuar porque descansa en la confianza en el operar correcto del dispositivo y que redunda en una menor conciencia respecto de las condiciones de enunciación del discurso de nuestros interlocutores.

El autor nos recuerda aquí que lo dicho en una entrevista no es una verdad respecto de algo que va más allá de la conversación que se está sosteniendo. Dicho de otra forma, la fidelidad de nuestro registro sonoro de una entrevista no es garantía de autenticidad ni de veracidad de los dichos de nuestros entrevistados. Los dichos de nuestros entrevistados son producidos en unas peculiares condiciones de enunciación que contribuyen a darle forma –y contenido- a lo que dicen.

Esto nos lleva a otro punto: la quietud. Generalmente hacemos nuestras entrevistas sacando a nuestros interlocutores del flujo de su vida diaria, esto es, poniendo entre paréntesis sus prisas y urgencias, desactivando momentáneamente las redes de conversaciones que conforman sus rutinas cotidianas. Buscamos un lugar propicio para hablar con calma, en lo posible sin interrupciones ni alteraciones sonoras que influyan en la calidad del registro. En un lugar fijo y en un tiempo definido. Hay aquí un artificio: una forma de encuadre de la interacción que tiene consecuencias sobre el relato que obtenemos.

A este respecto, el texto de Les Back nos hace otro recordatorio: el sentido primero de la palabra conversar es “deambular en conjunto” (“wandering together with” en el original). En consecuencia, la quietud antes aludida instala una cierta ambigüedad con respecto a la intención de movimiento que es inherente a cualquier conversación. ¿Es que acaso nuestra expectativa de deambulación, en el marco de una entrevista, se circunscribe a la mesa, silla y taza de café que está en frente de quien entrevistamos?

Mi grabadora se echó a perder es la frase que le permite a Les Back dar inicio a una reflexión que tiene como norte hacer visibles oportunidades para revitalizar el oficio de investigar. Es también la frase que resonó en mí y me hizo detenerme a leer, salir de mis prisas y prestar atención. Dejarme llevar. Intentar ver cuánto de lo dicho por el autor tenía reflejo en mi experiencia. Un texto de un objeto y una experiencia que me hizo pensar en mi propia experiencia y proponerles este texto, con la expectativa de despertar otras experiencias y, en lo posible, otros textos acerca de nuestra relación con los objetos.

Bibliografía

Back, Les (2000). Broken Devices and New Opportunities. Re-imagining the tools of Qualitative Research. ESRC National Centre for Research Methods, NCRM Working Paper Series.

Perec, Georges (2007). Especies de espacios. España, Editorial Montesinos.

Perec, Georges (2010). Lo infraordinario. Madrid, Editorial Impedimenta.


[1] Texto elaborado en el marco del Proyecto CONICYT FONDECYT 11140356.

[2] Les Back es sociólogo, profesor en Goldsmiths, University of London. Investiga temas ligados al racismo, la cultura popular y la vida urbana. Entre sus últimas publicaciones destacan Academic Diary (London: Goldsmiths Press, 2016) y The Art of Listening (London: Berg, 2007). Más información aquí