Entrevista

Hablan las cosas: entrevista a los protagonistas del 1er Encuentro Internacional de Objetos sin Personas

por Marisol García Walls
Maestría en Estudios de Arte, Universidad Iberoamericana

El próximo sábado 1 de septiembre de 2018 se presentará el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas en Biquini Wax EPS, en la Ciudad de México. En preparación para este encuentro, que contará con transmisiones abiertas al público en espacios independientes en nueve ciudades distintas, tuve la oportunidad de hacerle una entrevista a los participantes: una serie de objetos agrupados sorpresivamente, que respondieron a mis inquietudes de persona en un modo inteligente y luminoso.  Los invitamos a leer la transcripción de este encuentro y a contagiarse por el sonido de las cosas.

  1. Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija. Cama, banca, globo, silla y paraguas. Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan. Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara. Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal. ¿Por qué —en este Primer Encuentro Internacional de Objetos sin personas— decidieron agruparse de este modo?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: Los objetos nos manifestamos desde el azar y nos agrupamos entendiendo que sin uno no es posible que exista el otro. Por ejemplo, nosotras, las identificaciones, compartimos un elemento en común: el papel. Ha sido interesante ver cómo es que a partir de nuestra materialidad hemos podido entendernos mutuamente y a su vez trabajar en conjunto para construir una historia singular que se construye con la lija y el masking tape y el libro.

Cama, banca, globo, silla y paraguas: Producimos espacios a partir de nuestras relaciones con los cuerpos y los lugares en los que somos utilizados. El espacio personal que produce el paraguas, los espacios que producen las bancas, sillas y camas. También los globos en las fiestas de cumpleaños. Somos ejemplares específicos, pero nuestro nombre también se relaciona con nuestra función: nos preguntamos ¿dónde empezamos? Es decir, ¿soy cama en función de que soy un colchón y una base? (en función de mi materialidad y mi forma) ¿O soy cama en función de que sirvo para que alguien descanse sobre mí? (es decir, en función de mi uso). ¿O somos una tensión entre ambas? Somos contenedores de cansancio, de sueño, de aliento y de lluvia.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: La respuesta a esta pregunta tiene mucho que ver con la noción de inercia. «Las piedras rodando se encuentran», dice el Vox Populi, y los objetos nos encontramos así, a través de la necesidad, lo irremediable; no buscamos razones, pues para nosotros el mundo es como es, las dudas sobre alguna voluntad detrás de nuestros encuentros, o alguna finalidad, nos son ociosas. Las personas tienden a buscar explicaciones y dar sentido a su presente a través de la relación de causalidad con respecto a lo pasado. Para nosotros no es así; para nosotros el presente es siempre incierto y tiene sentido sólo cuando se transforma en pasado. Por ejemplo, por supuesto que los asistentes al círculo de estudios «Historia(s) Política(s) de los Objetos» se harán la ilusión de que fueron sus intereses y curiosidades los que los llevaron a reunirse semanalmente en Biquini Wax EPS; que sus pasadas experiencias como investigadores, teóricos y artistas los llevaron a tomar la decisión de atender el llamado de la convocatoria. Pero no es así: lo que ellos no saben —porque su irremediable subjetividad les impide verlo— es que el grupo se formó para poder dar lugar a este encuentro; y la razón de este encuentro sólo se develará cuando se vuelva un evento pasado. Es una manera de entender el mundo que a los objetos nos queda bastante clara, evitamos hacer preguntas, no tenemos prisa, sabemos que en su momento nos llegarán las respuestas.

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: No fuimos nosotros, fue el destino. Si bien la agrupación fue un tanto azarosa, también es verdad que encontramos cierta complicidad en nuestra práctica diaria. ¿Qué tienen que ver la luz, un chicle, una cuchara, una jeringa y una pelusa de ombligo? Quizá nada, pero nos entusiasmaba explorar nuestras materialidades, al mismo tiempo que encontramos al cuerpo como una suerte de soporte donde nuestros quehaceres se inscriben. Entre el adentro y el afuera, lo oscuro y lo lumínico, lo háptico y lo óptico, esbozamos un teatro quirúrgico, una sala de operaciones donde indagamos el potencial estético de iluminar o arrojar luz a los cuerpos sobre los que se opera, a las extracciones, inyecciones, amplificaciones ópticas y transmisiones que se juegan a través de vehículos no ingeribles.                

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Partimos de las preguntas que nos hicimos sobre nuestra historia, nuestro uso y las relaciones que establecemos con los demás objetos, así fue como nos juntamos. En nuestro caso, actuamos en el mundo de la construcción, la alquimia y la magia. La piedra filosofal puede cambiar nuestras cualidades matéricas, podemos tener un sentido diferente al que las personas nos han dado. Concebimos la construcción como un acto alquímico.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

  1. Un encuentro también es una contienda: un choque, un combate, una escaramuza. Es una entrevista, una concurrencia, una reunión. Frente al famoso encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección, ¿qué diferencia hay en los encuentros deliberados? ¿Es este encuentro una especie de montaje, de collage?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: No nos pensamos desde la noción de contienda: no es afectiva y entre objetos si hay afectos provocados por las personas que nos colocan uno al lado cuando nos estetizan para que tengamos un encuentro, por ejemplo, relacional. En el Encuentro habrá una íntima relación entre el pliegue y el despliegue de objetos en un montaje en el que la materialidad podría traducirse en un collage ambiental, sonoro, fonético, político y reflexivo.

Cama, banca, globo, silla y paraguas: Este Encuentro es un collage deliberado. Es un collage consciente de que es collage. Es fortuito porque nosotros no nos conocíamos y veinticinco personas decidieron reunirse en la colonia Buenos Aires en la Ciudad de México. Una vez que se hizo el grupo se decidió que estuviéramos juntes. Entonces, el azar se asumió de manera consciente: un Encuentro tiene necesariamente un elemento de azar. El Encuentro se da en forma de conversación y de diálogo, es, literalmente encontrarse con lx otrx. Los objetos no chocamos, no nos accidentamos, no entramos en contacto para destruir o poseer. La idea de combate es también una idea humana.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: Sí. Y también nos gusta Lautréamont.

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: No existe un solo objetivo en este encuentro; hay muchos objetos que buscan su autonomía, algunos otros han encontrado conciliación con su humano, sin que su relación caiga en la gastada dicotomía “dueño y propiedad”. Suponemos que este encuentro no es un collage; si bien cada uno de nosotros es parte de este montaje, nuestras acciones no se difuminan con la de los demás. Por ejemplo, la jeringa suele ser un gran acompañante, guarda líquidos, secretos y miles de cosas en su interior, trata de ser delicada y silenciosa siempre que entra en algún lugar; la luz tiene cualidades prácticas para iluminar una habitación y hacer ver la realidad a los demás; el chicle carga con el estrés del mundo en su piel, se endurece de vez en cuando al momento de hartarse, pero es un gran objeto; la pelusa del ombligo suele ser un poco dura con ella misma, dice que nadie la ve nunca y que por eso no la valoran, pero es indispensable para los humanos masculinos muy peludos. Así que no es un collage, pero si un ensamblaje de todos nosotros que nos da autonomía en colectividad; libres y locos.

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Vemos este encuentro como un espacio de visibilización y complicidad, somos los objetos hablándole al mundo, contando nuestras historias y sentires. De alguna manera podemos decir que es un montaje, donde nosotros hemos decidido quitar del papel principal a las personas, así como ellas en su montaje decidieron dejarnos en silencio.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

  1. Es imposible negar la trascendencia histórica: se trata del Primer Encuentro Internacional de Objetos sin Personas. Ciertamente habrá algunos objetos que todavía ven con malos ojos esta decisión. ¿En qué momento decidieron desprenderse de sus personas y agruparse de manera independiente? ¿Cómo se asocian, políticamente, como objetos? ¿Qué posibilidades tenemos de ver un movimiento más amplio? ¿Piensan, en algún momento, efectuar una declaración de independencia?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: Los objetos también contamos y acumulamos historias desde nuestra propia óptica y existencia. Desde ese lugar es que tenemos una postura política.

Los objetos nos movemos a donde nos lleven, así que el movimiento, si se observa detenidamente, se puede percibir. Si se tiene duda sobre alguna declaración, sírvase en leer el Manifiesto de los objetos en el twitter @somoslosobjetos

Cama, banca, globo, silla y paraguas: Las personas no saben organizar Encuentros. La palabra persona viene del latín «per-sonare», es decir, las personas buscan sonar por sí mismas y no toman en cuenta que hay otras cosas más allá de ellas. Para nosotrxs, lo político tiene que ver con el tránsito de lo público a lo privado, y viceversa. Nos hemos asociado como objetos en una asamblea para cuestionar la dicotomía entre subjetivación y objetivación, y objetar la sujeción. Las personas nos someten a ciertas lecturas y a ciertos usos específicos. La independencia de los objetos podría ser en función de que impugnaremos esa determinación.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: ¡No! ¡Jamás! Debes tener claro que el objeto no existe sin sujeto; del latín «obiectus» («ob-»: sobre, encima; «iacere»: lanzar, tirar) designa algo que se le pone enfrente al sujeto, que se lanza a su encuentro. La idea de meta, presente en la palabra «objetivo», comparte la misma raíz. En cierto sentido, tampoco hay subjetividad sin objetos, pues entonces la voluntad quedaría reducida al grado cero y tenemos como resultado a Bartleby, o el sujeto inconcebible. La búsqueda de independencia es un ideal terriblemente subjetivo, la autosuficiencia como panacea que inevitablemente conduce al solipsismo (sólo voltea a tu alrededor). Por favor, evítenos esa angustia: mientras ustedes, personas, sujetos, no pueden dormir buscando razones y objetivos en su cotidianidad; nosotros los objetos descansamos tranquilos: como dinosaurio de plástico, sé que con mantener mi pose bastará, como pistola sé que no pasará mucho antes de que alguien sienta la tentación de jalar el gatillo, como cráneo sé que es imposible la indiferencia hacia mi forma, etc., etc.

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: Este encuentro no es una declaración de independencia; es una celebración de nuestra voz. Sabemos que la relación con los humanos es innegable, por lo menos lo será por el tiempo que ellos continúen existiendo, pero nos gusta evidenciar lo mucho que aportamos en la configuración del Mundo. Hasta el momento no ha habido un movimiento objetual en contra de este encuentro; tal vez es cuestión de tiempo para que aparezcan los detractores, pues no hay forma de que en una asociación se represente la opinión y visión de todos; así funciona la compleja y bella realidad.

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Lo decidimos durante el transcurso de las sesiones del círculo de lectura, a través de escuchar las ideas, preocupaciones y afectos, nos hicimos cada vez más conscientes de que nuestras vidas no dependen sólo de las personas. Varios de nosotros viviremos más que cualquier humano y podríamos ser los que terminen dando cuenta de su existencia, en alguna sesión se discutió que estábamos pasando por el objetoceno. Realizamos un manifiesto en twitter (@somoslosobjetos). Ahí se encuentra nuestro primer pronunciamiento público. Sabemos que aún falta escuchar las voces de muchísimos objetos, esperamos que a este manifiesto se sumen otras voces  y con ello, ver hacia dónde nos dirigiremos con el paso del tiempo.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

  1. A propósito de la relación entre los objetos y las personas, ¿por qué creen que este vínculo es tan difícil de disolver? ¿Se puede pensar en objetos sin personas y personas sin objetos? Hablando en este momento como persona, me pregunto, ¿creen que es culpa de la propiedad privada, que nos ha hecho pensar que un objeto es sólo nuestro cuando lo poseemos? ¿Se puede, en verdad, poseer un objeto?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: La existencia de los objetos sin la existencia de las personas (y viceversa) es imposible. Nosotros percibimos este vínculo como una relación simbiótica, pero gracias a conceptos como la propiedad privada, este vínculo se ha transformado en una relación de poder, creyéndose así las personas con la capacidad de poseernos.

Cama, banca, globo, silla y paraguas: Este Encuentro no se trata de abolir a las personas, sino de hacer un llamado a la organización de los objetos. Nos distanciamos de las personas no para derrotarlas sino para rebasar la idea de propiedad privada que hace que ustedes nos limiten a ser expresiones de valor económico. El capitalismo ha dejado sordas y ciegas a las personas en relación a nosotros: ustedes ya no nos ven y no nos escuchan. Los objetos también somos expresiones de utilidad, de inteligencia, de imaginación: de la vida misma. Este llamado al 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas no busca exterminar la raza humana, sino que busca afinidades y condiciones similares entre objetos para construir un frente común en relación a la propiedad privada que nos reduce a representaciones de valor económico. Por otro lado, lo que hace el sistema capitalista es interrumpir la posesión, y nosotros queremos demostrar que la posesión es posible pero desde otra óptica: una posesión no económica, pero sí espiritual. La propiedad privada es un hechizo que no permite que los objetos podamos demostrar todo nuestro potencial. Cuando los objetos seamos independientes vamos a variar nuestro tamaño, vamos a teletransportarnos. Las sillas vamos a tener dos respaldos para las personas con dos espaldas, los paraguas también vamos a crecer para proteger de la lluvia a veinticinco personas al mismo tiempo. El paraguas también será silla y la silla será cama. Viviremos en un licuado mágico en el que las personas también serán cosas.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: Hemos respondido a la primera parte de tu pregunta en el inciso anterior, así que nos concentraremos en la idea de propiedad privada que, por supuesto, tiene orígenes históricos bien definidos. El problema hoy en día es que está exacerbada y que, además, es abstracta. Un ejemplo paradigmático es el teléfono celular: un sujeto no se aferra a la posesión de todos los teléfonos que ha comprado en su vida; al contrario, la ansiedad es poder sustituirlo lo antes posible y la posesión se centra solo en el teléfono que, por el momento, esté en funciones. En realidad la propiedad privada no es tanto una relación sujeto-objeto sino de los sujetos con otros sujetos y también un tanto reflexiva, es decir, una relación del sujeto consigo mismo. El sujeto traza límites exteriores cuando dice “esto es mío”, que otro sujeto debe entender como “hasta aquí llegas tú, aquí comienzo yo”. Y con la misma frase el sujeto materializa una idea de sí mismo. Los objetos sólo somos simples mediadores de esas relaciones.

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: La relación humano-objeto es demasiado estrecha; a veces los objetos poseen a los humanos, con atavismos a la religión y el aspecto ritual hacia la cruz, que es la favorita de los católicos; no obstante, en ciertas épocas nos han considerado desechables, esclavos de los humanos: alimentamos sus bocas y cubrimos su cuerpo, soportamos olores y lugares que no nos gustan y a cambio nos pagan llevándonos al basurero, dejándonos de querer. Sin embargo, existen personas que se hacen llamar coleccionistas, que devuelven la magia a nuestros cuerpos, en el sentido de la propiedad, donde nace una relación uno a uno donde el universo del humano no se concibe sin el nuestro, amar y ser amado.

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Las personas “nos inventaron” y nunca han dejado de tener presente esta relación de poder, por eso el vínculo no se disuelve. Siempre habrá una relación objeto-persona, persona-objeto, no podemos estar los unos sin los otros. El problema también está en las condiciones de consumo en las que vivimos actualmente, sumadas a la idea de propiedad privada. Las personas nos reemplazan fácilmente cuando nos rompemos, cumplimos nuestra función (o más bien la que ellos han determinado para nosotros), dejamos de ser la novedad, cuando  ya nos han “poseído”: ¿quién se pregunta cuánto ha cambiado nuestra composición matérica a lo largo del tiempo? ¿Cuántos objetos han dejado de existir? ¿Algún día las personas agotaremos toda materia prima para seguir produciendo objetos? ¿La extinción de los humanos vendrá acompañada de la extinción de los objetos? En lugar de hablar de posesión deberíamos hablar de relaciones, primero habría que romper esa relación de poder que las personas han puesto sobre nosotros para después proponer nuevas, donde nuestras decisiones sean tomadas en cuenta.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

  1. ¿Qué relación tienen ustedes con los objetos del mundo digital? ¿Se sienten, en alguna medida, desplazados por ellos? ¿Entusiasmados por ver a las nuevas generaciones? ¿Excitados?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: Es algo complicado pensar en los objetos digitales, ya que podrían ser utilizados como un reemplazo para nosotros, pero no queremos considerarlo así. Nos emociona la llegada de nuevas generaciones, las vemos como una extensión de lo que somos nosotros, como una segunda vida.

Cama, banca, globo, silla y paraguas: Apoyamos ciertas iniciativas como el Internet de las cosas o la impresión 3D. Queremos ver a los objetos imprimiendo otros objetos.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: Los objetos del mundo digital tienen todos un sustrato material: les humanes tienden mucho al idealismo, es por eso que imaginan una realidad alterna totalmente etérea e inasible en la que los memes, las bitcoins, las “acciones”, el “data” flotan y existen por sí mismos. Quizás la idea de “la nube” haya ayudado a que este platonismo binario se arraigue en el imaginario. Pero no, todo eso requiere de servidores y unidades de almacenamiento que son bastante palpables y cuya construcción y mantenimiento consume muchísimos recursos. En ese sentido, nosotros, elegua, muñeca de pan, pistola, no tenemos mucha relación con estos objetos. Tenemos entendido que unos de los sujetos involucrados en esto están haciendo versiones digitales de nosotros, pero nos tiene sin cuidado por el momento. La noción de individualidad es algo que no compartimos, todos somos hechos en cantidades considerables, con réplicas innumerables. Estamos más que acostumbrados a saber que hay otros muchos como nosotros y que, además, los seguirá habiendo pues somos “reproducibles”. Solo algunos objetos del arte se podrían sentir amenazados por esto y se aferrarían a su aura; pero no es más que nostalgia por otros tiempos.

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: Así como los objetos no tendemos barreras entre nosotros por nuestra materialidad, tampoco existe una separación entre los que residen en el mundo digital y los que no. Verás, nosotros somos conscientes de las relaciones que existen entre toda la materia. Hay intercambios, mutaciones, dependencias. Los objetos digitales saben que dependen de soportes materiales para existir, pues no son entes metafísicos y mucho menos entes espirituales; esos temas no nos gustan. Los objetos materiales, a su vez, reconocen que después de la llegada de los objetos digitales, sus significados cambian a una velocidad impresionante, sin que esto signifique desplazamiento, sino clara concordancia.

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Estamos entusiasmados, siempre estamos cambiando. Nuestra relación con los objetos del mundo digital es muy reciente, pero es buena, ellos nos explican otra parte del mundo que no conocíamos.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

  1. ¿Qué opinan sobre la “nostalgia objetual” que parece permear estas últimas décadas? ¿Cómo se enfrentan a la obsolescencia programada? En resumen, ¿cómo pinta el futuro para los objetos?

Papel, bola de masking tape, identificaciones encontradas, libro y lija: ¿La obsolescencia programada? Aparentemente dejamos de ser “útiles” y llegamos a ser desechados, como si mágicamente fuéramos a desaparecer, pero no es así. Somos materia y estamos en constante transformación.

Cama, banca, globo, silla y paraguas: La obsolescencia programada es un invento, son fake news que difundió la revista Vice. No vamos a dejar que esto vuelva a pasar. Para nosotros la obsolescencia programada es una técnica escultórica que nos da potencial. Una silla nunca deja de ser silla, sólo se vuelve silla-rota.

Elegua, dinosaurio de plástico, pistola de rayos láser, pistola de juguete, cráneo, y muñeca de pan: Para nosotros, muy bien, sobreviviremos a sus nietos. Ustedes no dejan de hacer objetos; pronto nos harán conquistar el mundo. Y, como te decíamos, no es algo que busquemos o queramos, es simplemente la manera como las cosas son ahora y no hay razones para creer que pronto dejarán de ser así. La pregunta es, ¿cómo pinta el futuro para ustedes? Hablas de obsolescencia programada, ¿te has visto en un espejo últimamente? ¿Has comparado cómo eras hace 10 años?

Luz, chicle, jeringa, pelusa del ombligo y cuchara: Los humanos no comprenden, ciertamente, el impacto que tenemos los objetos en sus vidas; muchas veces nos han subestimado, ignorado y desprestigiado. Lo que no saben es que gracias a nosotros son lo que son, pues no hay aspiración o temor humano que no esté enmarcado por nosotros. Estuvimos aquí antes que ellos y estaremos después de ellos. Es verdad que hay algunos humanos conscientes, o tal vez temerosos, que saben bien que es imposible erradicarnos; mutamos y mutamos, pero nunca desaparecemos. Ellos reconocen con nostalgia que no nos afectan esas categorías humanas: eficientes, obsoletos, bellos o espeluznantes. A diferencia de los humanos, el único imperativo que tenemos frente al Mundo es el del ser. Y eso es maravilloso.

Block de barro, pala, block de concreto, torre de Azkaban y piedra filosofal: Debido a esta “nostalgia objetual” muchos de nosotros ahora estamos en museos, somos objetos de deseo por los cuales los coleccionistas pagan suculentas cantidades de dinero. Pero ¿quién asumió que algunos de nosotros estábamos de acuerdo en quedar resguardados en vitrinas? Mientras otros, aquellos que no estamos en la nube de la nostalgia, luchamos contra la obsolescencia programada, a convertirnos en ruina. Para cada uno el futuro pinta de diferente manera, pero esperamos que algún día cada uno pueda decidir por sí mismo lo que quiera hacer con él.

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Objetos en ensayo general para el 1er Encuentro Internacional de Objetos sin personas. Fotografías por Diego García Sotomoro / @diegosotomoro

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Esta entrevista es parte de la investigación colectiva realizada en el círculo de estudio y lectura Historias políticas de los objetos, círculo coordinado por Clara Bolívar y Biquini Wax EPS: junio y julio de 2018. Aquí puedes revisar el boletín de prensa y el programa de actividades.

Presentadores de objetos:

Aarón Durán, Abraham González Pacheco, Adalberto Charvel, Alí Cotero, Ana García, Andrea Ancira, Antonio Carrasco, Clara Bolívar, Cristian Aguilar, Cristina Reyes, Daniel Aguilar Ruvalcaba, Darinka Lamas, Diana Cantarey, Emiliano Cabrera, Frida Robles, Gerardo Contreras, Gustavo Cruz, Israel Urmeer, Josué Mejía, Mauricio Andrade, Miguel Ángel Rosas, Paola Félix Meza, Rodrigo Prian – García, Roselin Rodríguez y Samantha León.

1° ENCUENTRO INTERNACIONAL DE OBJETOS SIN PERSONAS presentado por BIQUINI WAX EPS / 1 de septiembre, 2018 / http://www.somoslosobjetos.com / TW – IG @somoslosobjetos  / FB – biquini.wax