Nota

El pañuelo es verde porque significa vida y vivas nos queremos

por Viviana Ávila Alfaro
Autora de La mató por amor. Lenguaje, género y estereotipos (Ed. Libros la calabaza del diablo, 2017)

Hoy en día, el pañuelo verde es un símbolo indiscutido del feminismo: atado a la muñeca, al cuello o a la mochila, evoca la conocida consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Sin embargo, esta no fue la primera premisa sino esta, “Por el derecho a decidir”, la cual sirvió como motor del XVIII Encuentro nacional de mujeres en Rosario, organizado por allá en el año 2003, instancia en la que la abogada feminista argentina Susana Chiarotti, de larga trayectoria por la defensa de las mujeres y los Derechos Humanos, junto a Marta Alanis de la ONG Católicas por el derecho a decidir, propusieron el uso del pañuelo como símbolo de la lucha de las mujeres, pero ¿por qué un pañuelo? ¿Por qué verde? Acompáñenme a ver esta linda historia.

Mientras algunas aún estábamos en el colegio bailando Axé, al otro lado de la Cordillera de los Andes, durante el XVIII Encuentro nacional de mujeres en Rosario, se debatía acerca de la sexualidad femenina y los derechos reproductivos un 16 de agosto del año 2003. Junto con esta necesaria discusión había que encontrar, también, un objeto simbólico que pudiese representar la ebullición del movimiento, así que Susana y Marta, durante una conversación telefónica, llegaron a un acuerdo: este sería un pañuelo, pues ya se había configurado años atrás como el ícono de las luchas de las mujeres: en primer lugar, por quienes pidieron el derecho a sufragio en los 40 y, años más tarde, luego de la dictadura argentina, se configuraría como el símbolo de las madres y abuelas de Mayo.

sufragio

Abuelas mayo

Así, el pañuelo como objeto histórico y simbólico de la reivindicación de las demandas de las mujeres se transformaría en el ícono de sus luchas: esta vez les tocaba pedir por el ejercicio libre de su sexualidad y por la autonomía sobre sus cuerpos mediante la consigna “Por el derecho a decidir”, la cual se modificaría años más tarde y se mantendría hasta hoy: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Llegaba la hora de la elección del color: este debía ser uno independiente de otros ya asociados a la política, como el rojo, ligado con los partidos de izquierda; el celeste, asociado a la bandera argentina; o el amarillo, asociado con el papa. Entonces, escogieron el verde, pues simbolizaba “esperanza y cuestiones saludables” (Chiarotti, 2018). Habían ya pensado en el lila, color asociado con el feminismo, sin embargo, según la misma abogada, “el verde es un color que significa vida y no debemos dejarnos arrebatar esa palabra”. Durante los años venideros, entre el 2004 y 2005, ya se formalizaba la organización para consolidar la Campaña Nacional por la Legalización del Aborto, la que el año pasado casi lograría dar con su objetivo.

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Pañuelazo en el Monumento a la Bandera, Rosario, durante el ENM, 2016

Entonces, mientras nuestras versiones adolescentes bailaban Axé entonando aquellas voces portuguesas probablemente mal pronunciadas cuyos motivos líricos invitaban ¿a la conquista sexual? con frases como “(…) vem, vem tchutchuca, vem aqui com o seu “Tigrão”, vou te jogar na cama e te dar muita pressão (…)”, o ¿al acoso? con “déjeme tranquila o voy a gritar, no me mires a los ojos que me va a hipnotizar (…) no, por favor, no me haga daño, no, no, por favor, no me haga daño”, las activistas argentinas pensaban en el ejercicio seguro y libre de la sexualidad femenina instalando el debate por el aborto legal y gratuito para las mujeres. En nuestro lado del territorio, mientras tanto, la modificación de la ley de divorcio en 2004, la primera mujer presidenta en 2006 y varias manifestaciones en contra de la violencia daban algunas luces sobre los avances feministas de la época. Actualmente, la ola verde ya recorre toda América Latina y es símbolo de la legalización del aborto en Chile, México, Paraguay, Argentina y otros estados.

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Años más tarde y, hasta nuestros días, todas estas voces reivindicativas, suaves y feroces generarían el eco que han provocado: aquí estamos de adultas, feministas, usando el pañuelo verde, conociendo las consignas, llevando a cabo el activismo desde nuestros territorios y vistiendo el color esperanza que nos permite identificarnos intersubjetivamente por las calles cuando intercambiamos miradas con alguna compañera que también lo usa. O que se ha atrevido a usarlo. O que lleva el verde en el vestido cuando tiene cita con sus “superiores”. O que se pone el beatle verde brillante en la cena familiar. Porque la vida, la buena vida, la podemos alcanzar si así lo hacemos con nuestros derechos, entonces seguimos pidiendo la educación sexual para decidir qué métodos anticonceptivos emplear para así no abortar pero, si tenemos que hacerlo, que sea legal para no morir. Porque el verde significa vida y nosotras vivas nos queremos.